jueves, 22 de diciembre de 2016

APRENDER Y REAPRENDER: EL PASO QUE NECESITAMOS DAR

Este año me deja la enorme satisfacción de haber podido intervenir en distintos procesos formativos tanto con empresas clientas a las que me toca atender, como con partners o aliados de negocio interesados en optimizar sus procesos. Esto mismos proceso se producen de modo más natural en el espectro docente en el cual también me desempeño y que es por lo general donde suele haber mayor predisposición al cambio. 

Soy testigo de cuantas personas se decidieron este 2016 que ya se termina, a dar un paso hacia el conocimiento, aunque vincularse con éste contradiga en muchos casos sus puntos de vista o perspectivas sobre determinados temas. Cuántos por ejemplo se animaron a desarrollar su Marca propia, personal o empresarial, y ojo, lo hicieron aún asumiendo riesgos y miedos, es decir, decidieron empezar a hacerlo enfocados en construirse un futuro mejor siendo ellos mismos a plenitud, algo que considero muy elogioso y motivador.

En otros espectros como el Marketing Digital, otro tema de desarrollo constante que me apasiona, fuí testigo de cuantas personas empezaron a connaturalizarse con el medio digital, siendo que era bien sabido que el segmento de mayores de 40 años hasta el pasado 2015 había tenido un lento crecimiento en esta parte del mundo. Este 2016 esa cifra varió y se notó; en las aulas fuí testigo del interés y dedicación por este tema que reitero ya no es sólo propiedad de los Milennials y la Generación Z. Cada vez mas empresas y marcas personales van descubriendo las enormes posibilidades que les ofrece la virtualidad. 
Mirando el segmento Recursos Humanos, puedo decir que muchas empresas importantes, más allá de sólo exigir a su personal que la atención sea excelente, se ocuparon de aproximarse más a ellos: nuevas tendencias relacionadas con cómo optimizar el trabajo colaborativo van marcando la pauta para nuevos formatos de capacitación. El desarrollo de competencias y habilidades jefaturales sigue siendo un tema que moviliza a las áreas de RRHH, que se hayan siempre atentas a procesos formativos que sean más que esto: que se constituyan en auténticos escenarios para que las personas desarrollen nuevos hábitos, primero de vida y luego de acción en favor de la empresa. No se puede dar lo que no se tiene: un verdadero proceso formativo debe tocar muy adentro a la persona dado que moldear su personalidad implica contar con toda la fuerza de voluntad de ésta para avanzar en dicho proceso que le generará a la postre grandes satisfacciones personales y por ende laborales. Hoy ya muchas empresas comparten este paradigma y por lo mismo invierten en procesos de formación de largo aliento; no se puede esperar que una charlita aislada genere una transformación en una conducta humana. En el mejor de los casos podría servir como motivación para animarse a algo pero sabemos bien que eso sólo no alcanza para consolidar nuevos hábitos.  

También es cierto que hoy, ya hay empresas en el medio local que se están ocupando de entrar a tratar los problemas humano personales que afectan a sus empleados. El desarrollo de jornadas de capacitación e intercambio en los cuales se abordan temas de naturaleza familiar y relacional, así como aspectos relacionados con la crianza de los hijos, la problemática social que los afecta, las dependencias, la toxicidad de algunas relaciones, la baja autoestima, la discriminación, el bullying en sus diversas formas, la inseguridad que genera miedo y sobreprotección, en fin, el entorno que afecta directamente a las personas hoy. Ocuparnos de nuestra gente es ocuparnos también de estas preocupaciones latentes en sus vidas que decididamente repercuten en su rendimiento laboral.     

Detrás de todos estas situaciones que describo percibo un despertar, un empezar a entender más y mejor a las personas y sus procesos. Ello implica un cambio de chip: un volver a mirar a nuestra gente pero en profundidad, un desaprendizaje de viejos formatos meramente utilitaristas que ya no corresponden aplicarse. El mundo cambió y sigue haciéndolo y esta realidad no es sino un signo claro de que estamos en tiempos de oportunidades para quienes quieren hacer la diferencia en sus áreas de desarrollo. Volver a aprender es además y siempre una forma de ejercitarse en la humildad, preciada virtud que siempre nos acerca a los demás, que rompe barreras, que produce nuevas relaciones entre las personas y que además nos permite acercarnos al conocimiento de lo nuevo con una voluntad abierta y bien predispuesta.    


Esta frase que posteo de Alvin Tofler la comparto al 100%. Está en cada persona la desición de quedarse sólo espectando el cambio y consecuente progreso de los otros ó animarse a más. Ir en pos del aprendizaje supone las mas de las veces ese desaprender para reaprender. Es tiempo de replanteárnoslo si aún no lo hemos hecho. Y en caso de que lo hayas hecho, comparte tu experiencia con otros, sea a través de la comunicación directa o virtual (redes sociales y comunidades). Este tipo de contenidos sí responden a intereses de un gran numero de personas y aún de instituciones que se debaten hoy entre el dar el paso o no. Créanme que hay espacio para cuanta historia de vida genuina que quiera sumarse y ser compartida. Cuestión de dar el paso.  ¡Ánimo! es tiempo de aprender. 

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