Este año me deja la enorme satisfacción de haber podido intervenir en distintos procesos formativos tanto con empresas clientas a las que me toca atender, como con partners o aliados de negocio interesados en optimizar sus procesos. Estos mismos procesos se producen de modo más natural en el espectro docente, en el cual también me desempeño y que es por lo general donde suele haber mayor predisposición al cambio. Soy testigo de cuantas personas se decidieron durante el año que pasó, a dar un paso hacia el conocimiento, aunque vincularse con éste haya contradicho en muchos casos, sus puntos de vista o perspectivas sobre determinados temas. Cuántos por ejemplo se animaron a desarrollar su Marca propia, personal o empresarial, y ojo, lo hicieron aun asumiendo riesgos y miedos, es decir, decidieron empezar a hacerlo enfocados en su ilusión por construirse un futuro mejor siendo ellos mismos a plenitud, algo que considero muy elogioso y motivador.
En otros espectros como el Marketing
Digital, otro tema de desarrollo constante que me apasiona, fuí testigo de
cuantas personas empezaron a connaturalizarse con el medio digital, siendo que
era bien sabido que el segmento de mayores de 40 años hasta fines del 2015,
había tenido un lento crecimiento en esta parte del mundo. Pero luego esa cifra
varió y se notó; en las aulas fuí testigo del interés y dedicación por este
tema que reitero ya no es sólo propiedad de los Milennials y la Generación Z.
Cada vez mas empresas y marcas personales van descubriendo las enormes
posibilidades que les ofrece la virtualidad.
Mirando el segmento Recursos Humanos, puedo decir que muchas
empresas importantes, más allá de sólo exigir a su personal que la atención sea
excelente, se ocuparon de aproximarse más a ellos: nuevas tendencias relacionadas con cómo optimizar el trabajo colaborativo van marcando la pauta para nuevos formatos de capacitación. El desarrollo de competencias y habilidades jefaturales sigue
siendo un tema que moviliza a las áreas de RRHH, que se hayan siempre atentas a procesos formativos que sean más que esto: que se constituyan en auténticos escenarios para que las personas desarrollen
nuevos hábitos, primero de vida y luego de acción en favor de la empresa. No se
puede dar lo que no se tiene: un verdadero proceso formativo debe tocar muy
adentro a la persona dado que moldear su personalidad implica contar con toda la
fuerza de voluntad de ésta para avanzar en dicho proceso que le generará a la
postre grandes satisfacciones personales y por ende laborales. Hoy ya muchas
empresas comparten este paradigma y por lo mismo invierten en procesos de
formación de largo aliento; no se puede esperar que una charlita aislada genere
una transformación en una conducta humana. En el mejor de los casos podría servir como motivación para animarse a algo pero sabemos bien que eso sólo no alcanza
para consolidar nuevos hábitos.
También es cierto que ya hoy, hay empresas en el medio local que se están ocupando de entrar a tratar los problemas humano
personales que afectan a sus empleados. El desarrollo de jornadas de
capacitación e intercambio en los cuales se abordan temas de naturaleza familiar
y relacional, así como aspectos relacionados con la crianza de los hijos, la problemática
social que los afecta, las dependencias, la toxicidad de algunas relaciones, la baja autoestima, la discriminación, el bullying en sus diversas formas, la inseguridad que genera
miedo y sobreprotección, en fin, el entorno que afecta directamente a las
personas hoy. Ocuparnos de nuestra gente es ocuparnos también de estas
preocupaciones latentes en sus vidas que decididamente repercuten en su rendimiento laboral.
Detrás
de todos estas situaciones que describo percibo un despertar, un empezar a
entender más y mejor a las personas y sus procesos. Ello implica un cambio de
chip: un volver a mirar a nuestra gente pero en profundidad, un desaprendizaje de viejos formatos meramente utilitaristas que ya no corresponden aplicarse. El mundo cambió y sigue haciéndolo y esta realidad no
es sino un signo claro de que estamos en tiempos de oportunidades para quienes quieren hacer la diferencia en sus
áreas de desarrollo. Volver a aprender es además y siempre una forma de ejercitarse en
la humildad, preciada virtud que siempre nos acerca a los demás, que rompe
barreras, que produce nuevas relaciones entre las personas y que además nos
permite acercarnos al conocimiento de lo nuevo con una voluntad abierta y bien
predispuesta.
Esta frase que posteo de Alvin Tofler la comparto al 100%. Está en cada persona la decisión de quedarse sólo espectando el cambio que otros viven ó animarse a más. Ir en pos del aprendizaje supone las mas de las veces ese desaprender para reaprender. Es tiempo de replanteárnoslo si aún no lo hemos hecho. Y en caso de que lo hayas hecho, comparte tu experiencia con otros, sea a través de la comunicación directa o virtual (redes sociales y comunidades). Este tipo de contenidos sí responden a intereses de un gran numero de personas y aún de instituciones que se debaten hoy entre el dar el paso o no. Créanme que hay espacio para cuanta historia de vida genuina que quiera sumarse y ser compartida. Cuestión de dar el paso. ¡Ánimo! es tiempo de reaprender.